Cada
día se hace más fácil para mi el amarte y estar más enamorado de ti. Solo
escucharte, solo pensarte me hace sonreír.
Al
mismo tiempo aumenta exponencialmente el esfuerzo, la capacidad y la destreza que
necesito para mantenerte enamorada de mi.
Pero el
esfuerzo vale la pena por que la recompensa de tu amor es mayor, la felicidad
que recibo también aumenta de forma exponencial.
Tu amor
es el mayor premio, la mejor recompensa que he recibido. A diario ruego a Dios
que me permita la capacidad de hacerte sentir tres o cuatro veces más lo que tu
me haces sentir a mi.
Por: Carlos J. Carrero Morales
22 de mayo de 2013.
Mayagüez, Puerto Rico