viernes, noviembre 20, 2009

589

Busco,

el abrigo que me daban tus brazos,

el camino que marcaban tus pasos,

alumbrado por la luz que irradiaba de tus ojos,

la brújula que eran tus labios

salvándome del naufragio

de vivir sin tus besos.


Esos que acompañados por el aroma de tu pelo

y las caricias de terciopelo de tus dedos.

Hoy solo me queda el recuerdo en mis desvelos,

en las noches que te dedico,

borracho de sobriedad

y la fría soledad que me abraza y me acompaña

cuando no deseo su compañía

y con memorias me castiga

destrozando toda mi vida

que aun sigue siendo tuya,

aunque tu ya no la quieras.

Por: Carlos J. Carrero Morales

27 de octubre de 2009.

Mayagüez, Puerto Rico