domingo, febrero 28, 2010

592

Así llegaste de repente

acariciaste mi espalda

y me abrazaste el alma.

Con calma me besaste

y en tu pecho me acurrucaste,

en tu brazos me anidaste,

a mi lado te quedaste

y ahora no quieres marcharte,

me acompañas cuando falta felicidad,

regresaste a mi vida querida amiga soledad.

Por: Carlos J. Carrero Morales

26 febrero de 2010.

Rincón, Puerto Rico