acariciaste mi espalda
y me abrazaste el alma.
Con calma me besaste
y en tu pecho me acurrucaste,
en tu brazos me anidaste,
a mi lado te quedaste
y ahora no quieres marcharte,
me acompañas cuando falta felicidad,
regresaste a mi vida querida amiga soledad.
Por: Carlos J. Carrero Morales
26 febrero de 2010.
Rincón, Puerto Rico