En el 1995 entre a estudiar en la Universidad de Puerto Rico (UPR) en el entonces llamado Colegio Regional de Aguadilla (CoRA), donde me gradué un grado Asociado en Ciencias Sociales. Luego pase a estudiar al Recinto Universitario de Mayagüez de la UPR, donde hice un Bachillerato en Sociología. Entonces entré a estudiar en el Recinto de Río Piedras de la UPR, donde terminé una Maestría en Planificación. En fin que la Universidad de Puerto Rico ocupa un lugar sumamente importante en mi vida, pero las situaciones que se están suscitando alrededor de la misma me tienen algo consternado.
Es increíble el abuso que están cometiendo con la universidad. Aun más cuando el reclamo del estudiantado es genuino. Pero, CARAJO!, y disculpen el español, pero siento gran indignación por las cosas que estoy viendo. Tengo muy buenos amigos policías, pero siento bochorno por los bambalanes que están frente a los portones de la universidad en el Recinto Universitario de Río Piedras. Con la excusa de que están siguiendo instrucciones están cometiendo soberanas atrocidades. Supongo que el día que le den instrucciones de caerle a macanazos a sus hijos o a sus padres y madres o a sus familiares, lo harán sin dudarlo, solo por seguir "ordenes."
Y se que hay policías muy buenos que hacen un gran trabajo, pero hay un grupo de abusadores que parecen vampiros de azul que lo que quieren es ver sangre. Sí la sangre de los estudiantes, la sangre de los obreros, la sangre del pueblo. En la reciente marcha de los estudiantes en Mayagüez se suscitaron varias situaciones, incluyendo la incursión de la policía montada sobre los estudiantes. Luego de eso tuve una experiencia muy impresionante para mi. En el piquete en la carretera #2 frente al Colegio de Mayagüez llegaron varios policías, ya no los gorilas en caballo, si no “unos más tranquilos.” Mientras marchaba en el piquete reconozco el apellido de una oficial. Su rostro corroboró la imagen que pensaba. Era una mujer policía que había estudiado conmigo desde escuela elemental hasta la escuela superior.
La llame por su nombre y no me escuchó (al menos eso quiero pensar), pero su compañero de al lado sí. Pude ver cuando este le decía alguien te llamó por tu nombre. Yo continué en el piquete y fue evidente como ella evitaba mirarme a la cara cada vez que pasaba frente a ella. Fue increíble para mi como alguien que fue, y que aún la considero mi amiga, mantenía una posición de indiferencia ante mi. Pensaba en la canción Hablando de Roy Brown cuando dice "Y el vecino de al lado, un policía, me caerá a palos porque se lo ordenaron."
No puedo evitar el pensar en que hubiera pasado si se hubiera suscitado un incidente entre un policía y yo, ¿cual hubiera sido su reacción? ¿Qué hubiera tenido más peso la amistad que nos une desde pequeños o la autoridad que le otorga la placa. Prefiero no darle mucho casco a eso y quedarme pensando que la amistad que nos une tendría más peso. Aunque muy en lo profundo de mi mente creo que esa no sería la realidad.
Y bueno ahora hablando de otras cosas quiero hablar de las familias y la huelga. "Familia es familia" dice Rubén Blades. La familia es una, donde sea y el deber de todo padre es apoyar a sus hijos. Por eso mis respetos a los cientos de padres que están apoyando a sus hijos en los portones de la universidad, esos que están dispuestos a dar hasta su sangre, a recibir macanazos y empujones por sus hijos.
Finalmente quiero felicitar y reconocer la resistencia y la tenacidad de los estudiantes que durante las últimas semanas han estado defendiendo sus derechos en todos los recintos de la Universidad de Puerto Rico. Defendiendo no solo sus derechos, defendiendo incluso los derechos de quienes no están de acuerdo con estos reclamos. Mis respetos, animo y apoyo a los estudiantes de la Universidad de Puerto Rico. Una sola universidad que le pertenece a quienes estudiamos en ella, a quienes estudian en ella y a quienes estudiaran en ella. Una universidad que es patrimonio del pueblo de Puerto Rico.
Animo estudiantes, sigan adelante.
Carlos J. Carrero Morales