Ahí está asomada en la ventana
quiere correr y deslizarse,
evaporarse por los resquicios
y orificios
huyéndole a los indicios
y presagios de tempestad.
En su pesimismo
teme al precipicio que le pueda
lanzar al vacío, y perderse en el olvido.
Sumergida en su realidad
pende en el umbral de la mirada
titubea en derramarse
probablemente sin sentido.
Ya no le importa los riesgos
siente caer
ahí sentada en el escalón del hoy y del mañana
suspira y decide arrojarse.
Si al vacío ha de ser, sentirá
lo que quiso entender
lo que la neblina quiso turbar, verá.
Se arriesga
su umbral es descubierto
hoy respira aires frescos.
Por: Carlos J. Carrero Morales
y Laurie Marie González Caro
20 de junio de 2011.
Mayagüez y Rincón,
Puerto Rico
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