sábado, agosto 20, 2011

635

Nuestras almas bañadas de mar,

llevan tatuado el amor.

Impregnadas de seguridad,

de alegría y vino tinto;

una espada y una rosa al cinto,

y un sueño con sabor a realidad,

con esencia de chocolate,

dirigidas a la eternidad.


Nuestras vidas amarradas

con bejucos de las montañas,

nuestro navío con rumbo norte

nuestras velas extendidas y buen viento,

nos favorece también el tiempo.

y nuestro faro que nos guía,

dirige nuestra realidad

e ilumina nuestro camino

hacia la felicidad.

Por: Carlos J. Carrero Morales

19 de agosto de 2011.

Mayagüez, Puerto Rico

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