Bueno si estás dormida
entraré a tu cama de forma silente,
te besaré en la nuca
y me acurrucaré en tu cuerpo de bella
durmiente.
Y el calor de nuestros cuerpos será
suficiente como calefactorio
mientras nuestras manos se reconocen
en la oscuridad del dormitorio.
Se mezclaran nuestros sueños,
nuestros cuerpos abrazados,
se fundirá nuestra piel
y amaneceremos entrelazados.
Por:
Carlos J. Carrero Morales
14
de octubre de 2012.
Rincón,
Puerto Rico
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